
hace poco oí una historia me ha conmovido del tal manera que he decido plasmarlo en este sitio. Jamás, pero jamás había escuchado algo tan real, tan del alma, tan del corazón. Su deseo y su amor un gesto imposible, mejor dicho socialmente imposible... y allí esta él, el artista, el soñador que ha dejado su remordimiento social por vivir la vida por amar como siente. Su nombre es Andrés el es un chico adorable muy extrovertido y carismático, en el otro lado esta él, el tímido, el reprimido. quien escondió sus sentimientos por el "que dirán" por no arruinar sus "sueños" de niñez. Se llama Carlos doctor de profesión, sensible, hombre de bien su único defecto... la razón
se conocieron en una fiesta, sus miradas se entre-lazaron en una tormenta de ilusiones, y sus almas se unieron en un inmenso sentimiento mutuo, amigos eran con tanto amor, luego la pasión los unió y sus cuerpos regocijándose en el mas puro sentimiento los unió... no importó nada... no importó el mundo, los amigos, no importo la familia, solo con sentir aquello que los hacia sentir vivos, ese sentimiento que da el respiro, la vida, la felicidad, sí, es amor.
¿Pero quien dice que el amor tiene que estar estructurado?
ese fue el error de Carlos...
pensar que tenia que ser estructurado, que tenia un orden, que si no era así debía ser castigado... "el castigo social"... ese castigo tan temido para algunos, tan normal para otros...
un conflicto interno, entre la razón y el corazón se dice que el corazón tiene razones que la razón no entiende y eso le ocurre a aquel hombre... Su corazón dicta latidos de amor por otro hombre y su razón... su razón dice que no debe ser, que se debe casar tener hijos y ser un hombre "socialmente normal"... el decidió decirle adiós a Andrés, decidió alejar el amor por su razón...
Andrés hombre puro y sensible lo aceptó , su corazón lo negó pero que podía hacer él?...
paso el tiempo... Carlos solo en su departamento lamentando su decisión, su error, Andrés por su parte tratando de seguir con su vida, trato mil y una vez borrarlo de su mente, de la esencia de su cuerpo, de sus besos, de esas tardes tan románticas y tiernas que pasaban cada día a escondidas entre sabanas... hoy en día luego de muchos meses Carlos sigue pensando... reflexionando de esa moraleja “¿razón o amor?”, y Andrés sigue esperando... que se decida por el...
amores clandestinos... esos prohibidos por el mundo, los que duelen ¿acaso Carlos y Andrés no tienen derecho de vivir en un mundo donde el amor no tenga clasificación?
El sentir amor por alguien debe ser único requisito para amar, para ser feliz... solo falta que Carlos decida que para ser feliz se debe hacer caso a lo que dicta el corazón, seguir con el sentimiento que te hace que dance el alma, que hace que uno despierte contento por respirar, la felicidad plena no tiene reglamentos sociales ni tampoco se piensa, solo se siente, se vive....
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